Matrimonio

  • El matrimonio no es perfecto

    ( Es hogar y eso lo cambia todo)

    Amiga, nadie entra al matrimonio pensando en sobrevivir, entramos soñando con amor, con risas, con un “para siempre” que se siente grande y bonito. Pero con el tiempo entiendes algo importante: el matrimonio no es un cuento perfecto, es un hogar. Y los hogares no se sostienen solo con amor… se sostienen con presencia.

    Un hogar no siempre huele a flores. A veces huele a cansancio, a café frío, a silencios largos. Y aun así, sigue siendo hogar.

    Yo antes pensaba que el matrimonio debía sentirse siempre bien, Creía que si algo dolía o costaba, era señal de que algo iba mal.

    Pero no Amiga hoy entiendo que lo que de verdad importa no es que todo sea fácil, sino saber dónde descansar cuando no lo es.

    El matrimonio no es el lugar donde todo sale perfecto, es el lugar donde puedes quitarte la armadura.

    Un hogar se construye en lo pequeño

    No se construye solo con grandes decisiones, sino con detalles diarios:

    — Con alguien que te espera, incluso cuando no llegas bien.

    — Con palabras que no hieren, aunque estés cansada.

    — Con silencios que no incomodan.

    Una amiga me dijo una vez:

    “Entendí que mi matrimonio era un hogar cuando dejé de intentar que todo fuera bonito y empecé a hacerlo habitable.”

    Y qué verdad tan grande.

    Hogar no es ausencia de conflicto

    Amiga, los hogares reales tienen discusiones, desacuerdos y días grises.

    La diferencia está en cómo se vive eso.

    En un hogar no se gana, se cuida.

    No se huye, se queda.

    No se grita para imponerse, se habla para entenderse.

    El matrimonio como hogar no es perfecto, es seguro.

    Cuando el matrimonio deja de ser escenario y se vuelve refugio

    Hay un momento —no sabría decirte cuándo— en el que dejas de actuar y empiezas a ser.

    Cuando ya no necesitas demostrar nada. Cuando puedes decir “hoy no puedo más” sin miedo a decepcionar.

    Eso es hogar.

    Y construirlo lleva tiempo, errores, perdones y mucha paciencia. Pero vale la pena.

    Para las que están cansadas

    Si hoy sientes que tu matrimonio está más en modo supervivencia que en modo hogar, déjame decirte algo con cariño: los hogares se ordenan poco a poco.

    Con conversaciones pendientes.

    Con gestos sencillos.

    Con decisiones pequeñas que, repetidas, cambian el clima.

    No todo se arregla en un día, pero todo puede empezar hoy.

    Para cerrar, amiga…

    El matrimonio no es un lugar para brillar todo el tiempo, es un lugar para descansar juntos.

    No es un escaparate, es una casa vivida.

    Y como todo hogar, se construye, se cuida y se vuelve a elegir.

    💬 Cuéntame:

    ¿Qué hace que tu matrimonio se sienta hogar?

  • Las conversaciones que importan antes del matrimonio

    hands, marriage, grooms

    conversaciones que dan un poco de miedo (pero alivian después)

    Amiga, ven, siéntate un momento.

    Esto no es un consejo de experta ni una lección de vida. Es una conversación sincera, de las que se tienen cuando ya se ha vivido un poco y se mira atrás con cariño… y con verdad.

    Antes de casarnos hablamos de muchas cosas, pero curiosamente evitamos las más importantes. No porque no importen, sino porque pensamos: “ya se verá”, “cuando llegue el momento lo hablamos”, “el amor puede con todo”.

    Y sí, el amor puede con mucho. Pero no con el silencio.

    Yo también pensé que no hacía falta hablar tanto te confieso algo: durante mucho tiempo creí que si tenías que hablar demasiado de ciertos temas, algo no iba bien. Que cuando es amor de verdad, todo fluye solo.

    Error.

    El matrimonio no te pone problemas nuevos, te pone delante lo que nunca hablaste. Y cuando eso aparece sin aviso, duele más.

    Las conversaciones que da miedo tener (pero alivian después)

    Hay charlas que incomodan, que remueven, que hacen pensar. Y precisamente por eso son necesarias.

    Hablar del dinero, por ejemplo.

    No es ser materialista, es ser realista. Cada una viene de una historia distinta y eso pesa más de lo que creemos.

    Hablar de los hijos.

    No solo si quieres tenerlos, sino cómo los imaginas, qué te da miedo, qué no estás dispuesta a repetir de tu infancia.

    Hablar de la familia.

    De los límites, de las visitas, de lo que necesitas para sentirte en paz.

    No es buscar pelea. Es conocerse de verdad.

    “Si lo hubiera sabido antes…”

    Esa frase la he escuchado demasiadas veces.

    De amigas que aman a sus esposos, pero que desearían haber hablado antes. No para echar atrás nada, sino para haber llegado con menos golpes y más herramientas.

    Porque cuando no se habla antes, se habla después… pero con cansancio, con prisas y con heridas.

    Amar también es atreverse a hablar, Hablar no rompe relaciones.

    Rompe la idealización, sí. Pero eso no es malo. Porque lo que se construye desde la verdad es más fuerte.

    El amor que dura no es el que evita los temas difíciles, es el que se queda cuando aparecen.

    Y si ya estás casada, esto también es para ti

    No llegas tarde. Nunca.

    Siempre hay conversaciones que se pueden retomar mejor, con más calma, con más cariño y menos orgullo.

    El matrimonio no necesita perfección, necesita espacios seguros para hablar.

    Para cerrar, amiga…

    Si estás en una relación seria, regálense tiempo para hablar sin prisas, sin pantallas y sin miedo. Y si ya estás casada, quizá este sea el empujoncito que necesitabas para sentarte a conversar de verdad.

    💬 Cuéntame: ¿Qué tema crees que debería hablarse siempre antes del matrimonio ?

  • Las Cosas Bonitas del Embarazo que Nadie te Cuenta

    Amiga si estás leyendo esto, probablemente estés embarazada, quieras estarlo, o simplemente tengas curiosidad por este mundo tan mágico y a veces confuso que es el embarazo. Hoy quiero hablarte desde el corazón, como si estuviéramos tomando un café y compartiendo secretos de madres. Porque sí, el embarazo es bonito… pero también viene cargado de ideas extrañas, consejos que no pediste y una montaña rusa de emociones.

    Las cosas bonitas que nadie te cuenta

    Sentir la vida dentro de ti: No hay nada comparable a esos primeros movimientos, cuando tu bebé empieza a patear o girar. Es un recordatorio diario de que estás creando algo increíble, algo que cambiará tu mundo para siempre.

    El Trato preferencial: Si amiga es muy bonito pero a veces puede agobiar un poco, todos quieren cuidarte, mimarte, tener un trato diferente porque si, la verdad es que aunque te sientas con mucha energía sobre todo los primeros meses , la verdad es que tu cuerpo está haciendo un trabajo extra. Así que si déjate mimar.

    Tu cuerpo tiene superpoderes: Aunque duela reconocerlo en medio de antojos y cansancio, tu cuerpo está haciendo cosas extraordinarias: crecer un ser humano, adaptarse, y prepararse para el parto. ¡Eso merece un aplauso diario! Desde mi experiencia , hay veces que quieres comerte el mundo y otros que no puedes con nada.

    La familia y los pequeños detalles: Ver la emoción de tu pareja, tus hijos mayores o tus padres cuando sienten al bebé moverse, escuchar nombres que se inventan para él… son momentos que se quedan grabados para siempre.

    Algunos mitos que es mejor olvidar

    “No debes comer esto o aquello”: Claro, hay alimentos que es mejor evitar, pero no todo lo que escuchas es cierto. La información fiable siempre viene de tu médico o matrona.

     “ Debes Comer por dos” :No Amiga no debes comer por dos, es cierto que se puede sentir más hambre de lo normal, porque el metabolismo se acelera para satisfacer las demandas de desarrollo fetal, lo que se traduce en un mayor consumo energético, come más saludable, pero sobre todo disfruta de tu embarazo y date tu capricho de vez en cuando.

    “El embarazo te cambia para siempre”: Sí, tu vida cambia, pero no eres otra persona. Sigues siendo tú, solo que ahora con más fuerza, paciencia y amor.

    “Todo tiene que ser perfecto”: Spoiler: nada es perfecto. La maternidad y el embarazo son un aprendizaje constante. Lo importante es tu bienestar y el del bebé, no cumplir estándares imposibles.

    Momentos contradictorios (y normales)

    Es normal sentir miedo y alegría al mismo tiempo. Algunos días todo parece mágico, y otros solo quieres dormir o llorar sin razón aparente. Tu cuerpo y tu mente están llenos de hormonas, y eso está bien. Lo importante es reconocer esos sentimientos y dejarte sentirlos.

    Tips para disfrutar más este viaje

    Escucha tu cuerpo y descansa cuando lo necesites.

    Comparte tus emociones con alguien de confianza.

    No te compares: cada embarazo es único.

    Celebra los pequeños hitos: primera patadita, primera ecografía, primera vez que te dicen “¡felicidades!”.

    💛 Al final, el embarazo es un viaje de amor, descubrimiento y aprendizaje. Disfrútalo, ríe, llora, sueña… y recuerda que no estás sola.

    Si te ha gustado este espacio, comparte tu experiencia en los comentarios. Me encantaría leer cómo vives tu embarazo y qué momentos te hacen sonreír cada día.

    Quédate en los comentarios

    Bienvenid@s a Oh Mother Mine!

  • Cómo enseñar a rezar a los niños pequeños sin obligarlos

    Amiga, seamos sinceras:
    ningún niño se enamora de la oración porque se le obligue.
    La fe, como el amor, se contagia, no se impone.

    Muchos padres queremos enseñar a rezar a nuestros hijos desde pequeños, pero nos asusta hacerlo mal, ser demasiado estrictos… o todo lo contrario: no hacer nada.

    La buena noticia es esta: no necesitas hacerlo perfecto, solo hacerlo real y con amor.

    La oración empieza antes de las palabras

    Los niños pequeños aprenden más por lo que ven que por lo que oyen.

    Antes de enseñarles una oración, ya les estás enseñando a rezar cuando:

    • te ven agradecer
    • te ven pedir ayuda
    • te ven confiar en Dios en lo cotidiano

    Un niño que ve a su madre o padre hablar con Dios, entiende que rezar es algo natural, no una obligación extra.

    Rezar con ellos, no exigirles que recen

    Un error muy común es decir:
    👉 “Tienes que rezar”

    Y cambiarlo por algo tan sencillo como:
    👉 “Vamos a rezar juntos”

    Cuando el niño siente que la oración es un momento compartido, no una orden, se abre con más facilidad.

    Ideas sencillas:

    • Rezar una frase corta juntos
    • Dar gracias por algo concreto del día
    • Pedir por alguien querido

    Aunque dure 30 segundos, ya es oración.

    Quisque sagittis purus sit amet volutpat consequat.Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Egestas quis ipsum suspendisse ultrices gravida. At consectetur lorem donec massa sapien faucibus. Quisque id diam vel quam elementum pulvinar etiam.

    Oraciones cortas para niños pequeños (mejor que largas)

    Un niño pequeño no necesita memorizar oraciones largas.
    Necesita frases simples que entienda.

    Ejemplos:

    • “Gracias Jesús por este día”
    • “Cuida a mi familia”
    • “Ayúdame cuando tengo miedo”

    Aprovecha momentos cotidianos; al levantarse, antes de dormir, al sentarse a la mesa son oportunidades para mostrarles que rezar forma parte del día a día.

    Puedes repetir siempre la misma.
    La repetición da seguridad y crea hábito.

    Más vale una oración corta con sentido que mil palabras sin conexión.

    Convertir la oración en un momento bonito

    La oración no tiene por qué ser seria o rígida.

    Puedes:

    • rezar antes de dormir con luz suave
    • usar una imagen de Jesús o la Virgen
    • encender una vela (siempre con cuidado)
    • abrazarlos mientras rezan

    El niño asociará rezar con calma, amor y seguridad, no con obligación.

    Respetar su ritmo (aunque hoy no quiera)

    Habrá días en los que el niño no quiera rezar.
    Y está bien.

    Forzar ese momento puede hacer que lo rechace.
    En lugar de insistir, puedes decir algo como:

    “Hoy rezamos por ti”
    o
    “Jesús te quiere igual, aunque hoy no tengamos ganas”

    Eso también educa en la fe 💛.


    Enseñar que rezar es hablar con Dios, no hacerlo perfecto

    Explícales con palabras simples que:

    • Dios escucha
    • no se enfada
    • no exige palabras difíciles

    Un niño que entiende que puede hablar con Dios como habla con mamá o papá, rezará sin miedo.


    Cuando la fe se siembra con amor, crece sola

    No te midas por cuántas oraciones sabe tu hijo.
    Mídete por:

    • el clima que creas en casa
    • el ejemplo que das
    • la paz que transmites

    Se trata de que tus hijos entren en una relación con Dios y esto como toda relación lleva tiempo y paciencia.

    Cuéntame:
    ¿rezas con tus hijos? ¿qué te cuesta más de este momento?